
Como un poco roñosa salí de casa para probar suerte. Solo llevaba pedazos de lo soy colgados en la ropa, los zapatos rotos, y el perfume me lo olvidé en el cajón.
Me encontré con aquella mezcla de ritmos con notas pegadas, “Música que acaricia el alma cuando esta herida” dirías vos.
Me encontré con aquella mezcla de ritmos con notas pegadas, “Música que acaricia el alma cuando esta herida” dirías vos.
Bailando sola, sin noción de estarlo, como urraca sin oído, me pase la noche en busca de aquellas sombras que cortejan, que decoran pero engañan, la imagen sin perspectiva que denota profundidad. Como queriendo cruzar por ese lado menos transitado pero no por eso menos hermoso de la ciudad.
Nada concreto en el escenario de la vida, solo atisbos fuleros.
Te asomaste por allí, un fulano de tal.
Yo incluso veía tu voz, y vos ni siquiera escuchabas la mía.
Mirabas sin observar.
Ah no señor, acá hay toda una traza por descubrir, si no compra no vaya tocar.
Y así te fuiste con la cola entre las piernas.
yo bailando sola, vaso en mano, seguí con mi nuevo ritual, gritar para no escuchar
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