Cansada de ver espaldas que se alejan, de buscar lugar en corazones alojados, de ser observada por pupilas dilatadas, habitaba esa alma el mundo como un fantasma sin corazón.
Se sentaba siempre en la misma mesa a tomar su té y mirar por la ventana como esperando a que alguien o algo llegara para movilizar esos huesos inertes.
Muchas historias circulaban acerca del misterio de su vida.
Yo sólo hacia caso omiso a todo aquel palabrerío y me deleitaba con esa figura de contornos pocos nítidos.
Un tanto particular era que llevaba consigo a todo lugar un mismo bolso... De colorido rojo sangre y en un tono más oscuro bordadas unas líneas tortuosas que se ramificaban de forma asimétrica.
Nunca se separaba de él, como si llevara allí dentro su vida misma.
Una tarde luego de pedirme la cuenta, sin recaudo alguno, me preguntó si la quería acompañar a ver una película esa noche en su casa.
Un poco aturdido por la espontaneidad le dije que salía tarde del trabajo.
Río osadamente y me respondió que más tarde mejor, alegando que mientras más avanzada la noche, menor ruido, y uno puede concentranse mejor en lo que esté haciendo.
Me abrió la puerta con aquella solera verde que tantas veces e había llevado a lugares hartamente impúdicos de mi inconsciente.
Sentados en su sofá, tomando té frío, las imágenes en la pantalla transcurrían como una serie de fotografías sin la más mínima relación ante mis ojos.
El aire que salía de su boca pegaba en mi cuerpo como una sudestada, y no percibía otro sonido que el de mi respiración entrecortada.
Se levantó y deslizó su silueta hasta el baño, no sin antes pausar la película.
Yo pasee mi vista por el lugar, sólo por no seguirla.
Encontré su bolso arriba de la mesa, tuve la sensación de que se sacudía.
Como aquel objeto me inundaba de curiosidad, decidí echarle un vistazo...
Con manos temblorosas y casi sin respirar, invadido por sensaciones liberadoras de torrentes de adrenalina, abrí el cierre....
Al distinguir al fin entre penumbras lo que se encontraba dentro, sucumbí en un estado de sopor irreversible.
...Su corazón... Su corazón literalmente, estaba dentro de ese bolso, y latiendo rítmicamente...